Ensayo filosófico sobre una Sociedad Adicta . Fernando Bergel

Ensayo filosófico sobre una Sociedad Adicta

Luego de la salida del Modernismo que como centro filosófico tenía como concepto al hombre, a la razón, a la palabra y la política y un estado de innovación permanente basado en la construcción de un futuro mejor, aparece el Posmodernismo que reemplaza al hombre por la persona, dándole un carácter diferente, ya que en apariencia el hombre y la persona son lo mismo, pero no lo son.

 

El hombre en el Modernismo es universalizado, indiferenciado como individuo, perteneciente a un grupo étnico que lo define dentro de un género, de una especie, sin singularidades propias. En cambio, la persona en el Posmodernismo es alguien totalmente diferenciado, con rostro, con un pensamiento propio y gustos separados del resto que se diferencia de su grupo étnico, de su época y hasta de su género eligiendo como vestir, a que cultura pertenecer, como pensar y hasta el grado de poder elegir a qué genero pertenecer. Donde el Posmodernismo transformo al hombre en una persona que incluye la posibilidad de autodefinirse como varón o mujer. Esto produce en la sociedad miles de opiniones diferentes que devienen en una idea de tolerancia. Todos debemos tolerar los pensamientos y las ideas de todos, aceptar las diferencias, y esta idea a su vez linda con “no me importa nada lo que piensa o hace el otro”, llevando a una sociedad cada vez mas lejos de la empatía y reemplazando a la razón del Modernismo por el deseo, que deviene en esta sociedad adicta.

 

La sociedad adicta es un paso posterior a la sociedad Posmoderna, basada en el deseo de todo por todo y absoluto. Llevando a la sociedad a esta frase profética de Luca Prodam: “no se lo que quiero pero lo quiero Ya!”, donde ésta se atropella tanto en los shoppings como en los medios electrónicos de compras para adquirir los últimos productos que propone el mercado, sacando a la persona del rol de persona y poniéndolo en el rol de consumidor.

Entonces el consumidor es el adicto encubierto por una sociedad que propone el consumismo, normalizando la idea de consumo y excluyendo a las personas del “no consumo” en una categoría de una palabra que se utiliza en la nueva y denominada Sociedad de la Inmediatez (referente al movimiento social del siglo XXI), en una persona “rara”. La persona rara es aquella que no consume, que no entra en los cánones de la satisfacción del deseo a toda costa. Entonces el hombre del Modernismo, devenido en persona en el Posmodernismo, llevado al rol del consumidor en el Inmediatismo, transforma los valores sociales en los valores del consumo, dándole paso y lugar al consumo libre de todo: de las drogas, del alcohol, de la comida chatarra y de todo aquello que en realidad socaba al hombre en sus bases que es en verdad lo que somos. Perdiéndonos así en una suerte de sociedad de nuevos valores sobre lo tóxico.

 

Así mismo, es interesante el concepto del Modernismo del hombre prometeico: basado en una construcción de un futuro mejor, renovado, mejorado y optimizado, que fue reemplazado en el Posmodernismo por el hombre dionisíaco: basado en el deseo y en la satisfacción de este nuevo paradigma absoluto que es la construcción de la persona y no de la sociedad. En la actualidad podríamos decir que tenemos al hombre híper-dionisiaco: que va mas allá del consumismo porque es un individuo, ya no más producto de una sociedad, sino que es una entidad producto de un mercado, que deriva en una sociedad iconoclasta, donde la imagen y la superficie es un valor. Este valor que establece categorías sociales, porque “pulir” la superficie es muy caro. Teniendo en cuenta que la superficie del hombre es la piel, aquí aparecen las corrientes del lifting, el peeling y el Botox, llevando al individuo a sentirse completo y satisfecho cumpliendo estos objetivos de estar “pulido y brillante”.

Entonces todo criterio de profundidad inocultable en la búsqueda del ser humano, donde siempre estuvo dado por la búsqueda de la espiritualidad o en los griegos por la necesidad de filosofar en función de encontrar respuestas o de formularse preguntas, fue reemplazado por las drogas que suplementan la necesidad de profundidad, llenando el vacío espiritual con productos bioquímicos.

 

Aparece en el Inmediatismo, esta nueva categoría: las drogas. Generando un impacto en la sociedad que no estaba previsto en la línea evolutiva del ser humano. Se podría comparar el fenómeno de las drogas con una guerra bacteriológica, destruyendo gradualmente no solamente a la especie físicamente, sino que destruyendo todos los valores, condiciones y tendencias de la evolución, que llevó a un cerebro de un estado reptiloide a un estado mamífero. Un cerebro que en los últimos 200.000 años construyó la neo corteza donde están los mecanismos del lenguaje, la creatividad, la noción de tiempo y el espacio, y la posibilidad de comprensión de abstracciones tan geniales como las multi-dimensiones y demás.

Las drogas como categorías están destruyendo la corona de la creación que es la neo corteza, llevando así al cerebro a un estado retrogradado, a un nivel reptiloide que solamente tiene la función del deseo y de la satisfacción del deseo, cortando la relación entre las acciones y las consecuencias, una función que en el ser humano, desde el punto de vista sociológico, armó estas grandes civilizaciones. Esta función le costo unos 5.000 años de evolución psicosocial que al hombre le llevo construir. Entonces basado en esto, las drogas como categoría están de construyendo las bases de una sociedad social, metiéndonos en el embudo que llamaremos “la sociedad de los zombis”, excluyendo a todo marco filosófico, espiritual, moral, poniendo a la sociedad en un marco de producir y destruir. Esta nueva categoría productiva y consumista, o producción-destrucción, da lugar al mundo robotizado de los zombis. El nuevo “hombre-zombi” que cumple funciones mecánicas y automáticas en sus horas productivas queda hipnotizado por las drogas y la recreación en sus horas destructivas.

 

Si nos adentramos en teorías conspirativas, donde hay un gestor que propone la sociedad zombi, deberíamos decir que va a quedarse sin adeptos, porque si proyectamos en el futuro esta sociedad zombi, nadie tendrá deseos de reproducción, nadie querrá progresar, porque el zombi es “pasatiempista”, no construye. El “pasatiempismo”, como categoría que podemos incluir en la Sociedad de la Inmediatez, también influye mucho en el consumo de las drogas, ya que estas son la vía del “pasatiempista”, y éste es a través de las drogas, con las llamadas “drogas leves” como el alcohol y la marihuana. La eliminación de las drogas duras como la morfina y la heroína y el LSD de los años 70, y la promoción de las drogas blandas como el alcohol y la marihuana, son las bases de esta nueva sociedad pasatiempista, que en Europa, se llaman los mil-euristas. El mileurista en las sociedades europeas es un individuo planchado, sin aficiones ni intereses, sólo el de pasarla bien y usa como mecanismo y plataforma la construcción de la generación anterior que son sus padres con bases solidas económicas, entrando en un bucle sin sentido porque no hay futuro y por lo tanto sólo hay presente: un presente vivido a través de las drogas, lo cual borra mucho más cualquier instinto de supervivencia y progreso, colocando al cerebro en esta suerte de marea dopamínica, confundiendo el placer por felicidad.

 

La Sociedad de la Adicción que busca solamente la satisfacción del placer, la recreación y la nada misma empieza a resquebrajar a las sociedades en las cuales se definen grupos de millones de personas que terminan siendo problemas para los grupos familiares, los gobiernos, con costos enormes a nivel estado y acá nos encontramos en una paradoja en la cual las drogas se viabilizan en todas las naciones del mundo, salvando a Kuala Lumpur, esta penado por la ley y en verdad es de libre comercio que lo podemos comparar con la fabricación de la industria automotriz, creando autos de 200 a 300 caballos de potencia que alcanzan velocidades de 250 km/h y a su vez construimos carreteras en donde en toda una nación no se puede ir a más de 130 km/h, confundiendo a las poblaciones con dos lineamientos extremadamente opuestos. Es decir, se les da una herramienta que te puede permitir llegar en este caso a cierta velocidad, pero si lo haces te multo, te apreso, te condeno. El paralelismo es muy grafico ya que con las drogas sucede lo mismo: las drogas están prohibidas pero las usa toda la sociedad, pero si te encuentro usándolas te apreso, si te encuentro alcoholizado manejando te saco el registro, que muestra el reflejo de la sociedad del Inmediatismo, enloqueciendo al ser humano con reglas claramente contradictorias: “te doy, pero si lo usas, te condeno”, “esta para tomarlo, pero si lo usas en estas circunstancias, te condeno.”

 

Creo en mi opinión que debemos tomar una decisión en las próximas décadas de que hacer en la Sociedad de lo Tóxico: si esta sociedad es viable o es culturalmente educable. Educar a la población para no entrar en una sustancia tóxica.

 

FERNANDO BERGEL

Posted on: 11/26/2018, by : marianoi

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